viernes, 31 de julio de 2015

In Venere Veritas Capítulo 2

Pasé un momento realmente terrible mientras sentía que todos esperaban una respuesta de mí así que con el poco aliento que me quedaba y casi en un hilo de voz.
-Liam -Respondí e instantáneamente bajé la mirada de nueva cuenta.
-Realmente tu nombre no me importa, lo que quiero saber es qué haces aquí, ¿Vas a trabajar aquí o qué? Esto lo decía mirando a su madre. -No tenía ni idea de quién era yo.
Me quede callado ahí, pasmado y sintiéndome como un idiota, por fortuna mi padre habló esta vez.
-Dennis, él es Liam, es tu hermano -. Yo le sonreí bobamente.
-¿Qué carajo dices? -. Dijo frunciendo el ceño a la vez que yo borraba la estúpida sonrisa de mi rostro.
-No uses ese tono, éste es Liam, es tu medio hermano.
-Sí, buena esa, ahora me largo, voy a salir.
-¡Dennis!
-¿Qué carajo quieres? A la mierda con todo -. Y subió corriendo la puerta azotándola fuertemente.
Me quede aterrado, sin saber qué hacer, quería salir corriendo de ahí y jamás volver.
-Será mejor que hables con él -. Dijo la mamá de Dennis y me miró. - Ven a la cocina, Liam.
La seguí junto con Adrián que me mostró una sonrisa de oreja a oreja.
Entré a la cocina, que era una enorme pieza maestra, del tamaño de mi sala y comedor juntos. Todo era nuevo y en su lugar. Sólo una palabra podría describirla: impecable.
-¿Tienen hambre? -. Dijo la señora.
-No, gracias -. Dije esto en el momento que escuchaba unos estridentes gritos de arriba, era Dennis, no alcanzaba a escuchar bien lo que decía pero estaba seguro que no eran buenas palabras en absoluto.
Muy a pesar de mi insistencia la madre de Dennis, mandó a la señora que trabajaba con ellos a que nos preparase a mí y a Adrián una malteada y waffles mientras ella subía, según ella, tenía jaqueca y la verdad, no era para menos.
Detesto los waffles, pero no quería parecer descortés así que me comí hasta el último pedazo, sintiéndome observado por Adrián.
-¿Qué edad tienes? -. Preguntó amigable
- Diecisiete. ¿Tú?
- Doce, casi trece. Oye... ¿Enserio eres nuestro hermano?
-Eso se dice.
Realmente el pequeño se ganó mi confianza, porque el tiempo se me vino volando, hablamos de todas las cosas que nos interesaban, que eran demasiado parecidas, de caricaturas, comidas, escuela, en fin de todo y cuando podía decir que estaba sintiéndome un poco en confianza, menos estresado de estar ahí como estorbo oí como se abría una puerta del piso segundo.
Por un momento creí que sería Annette, que nos diría que nos durmiéramos y con eso me vino la pregunta.
¿Dónde coño voy a dormir yo? Aunque esa preocupación no duró mucho al ver que estaba equivocado y no era Annette, sino Dennis.
Entró en la cocina, se veía sumamente irritado, frustrado y triste.
Me miró, con desprecio, con asco y con altanería mientras me decía.
-Mira, bastardo, una cosa es que mi padre haya metido la polla donde no debía, otra cosa distinta es que tú seas mi hermano. Bienvenido al infierno, pendejo -. Y salió de la cocina mordiendo una manzana.
Adrián volteo a verme, con la misma sonrisa de siempre y comenzó a bombardearme...
-¿Qué es bastardo? ¿Qué es polla?
Le resumí todo a "palabras que no debes usar", son malas, al menos para mí, pero por lo que veo a Dennis nunca lo reprenden por maldecir.
Después de ese terrible incidente sentí unas terribles ganas de llorar y lo hubiese hecho a no ser porque mi padre entró a la cocina, se veía cansado.
-Hijo -. Ambos volteamos y él sonrió. - Vayan a dormir.
Lo miré interrogante.
-Ah, claro, Liam, dormirás con Dennis.
-Querrás decir con Adrián -.Me atreví a decirle.
-No hijo, será con Dennis, mira te diré algo, cuando Adrián nació, él parecía odiarle, pero con el paso del tiempo comenzó a quererlo y mira ahora, se llevan de maravilla, lo mismo puede suceder con ustedes dos y por eso vas a dormir ahí con él, tiene un sillón que se convierte en cama y puedes dormir ahí, aunque si lo prefieres, que él se vaya al sillón, aunque es también cómodo, lo sé porque he dormido ahí una que otra vez, cuando Annette se enoja conmigo.
Realmente no necesitaba tanta información y lo de la gran relación de Adrián y Dennis, yo lo dudaba mucho, así como nuestra futura relación fraternal. Además de su idea de 'con el tiempo y eso de juntarnos para llevarnos mejor' me pareció irracional, sin embargo no le tomé importancia, nada me podía pasar, a menos de ser brutalmente asesinado, pero lo dudo...
Subí detrás de mi padre las escaleras de madera que había, pisando con cuidado, y mirando todo alrededor, era una casa realmente hermosa, tanto que me pareció sumamente extraño que no tuviesen un cuarto para las visitas, pero no importó, antes de que dejara de pensar mi papá ya tenía la perilla en la puerta de cuarto que obviamente era de Dennis, lo decía en la puerta junto con un divertido letrero que tenía la cara de su hermano encerrado en un círculo y tachonado. Reí para mis adentros. Sí, se llevan de maravilla pensé.
Mi papá abrió la puerta, Dennis estaba sobre su cama escribiendo en su laptop, ni siquiera nos miró. Sólo dijo:
-Lárgate, estoy viendo pornografía.
-¡Dennis! -. Bufó molesto mi padre.
-Ah, eres tú, creí que eras Adrián. Estaba leyendo -. Y cerró la computadora.
Vine a indicarle a Liam dónde dormir, ahora ya lo hice así que me voy. -Dijo el maldito, prácticamente me aventó dentro del cuarto, cerró la puerta y se fue.
Suspiré.
-Cállate -. Me dijo con la cortesía nula que había en él.
-No he hablado.
-Y eso que acabas de hacer ¿Qué es eh? Gilipollas.
-Lo siento.
-He dicho que cierres la puta boca.
No dije nada, no me moví, permanecí inmóvil ahí, pegado a la puerta, mirando el piso y aferrándome a mi mochila.
-Mi papá dijo que dormirías aquí, así que cuando quieras. No estés parado ahí como pendejo.
-¿Dónde me duermo?
- Ese no es asunto mío, yo me voy a mi cama -. Lo vi como abría uno de sus cajones y sacaba su cepillo dental y una cajetilla de cigarros, después se metió a su baño ahí mismo en la habitación, dejándome ahí, como un tonto aún, sin saber qué carajo hacer.
Me acerque al sillón del que mi padre había hablado y puse ahí mi mochila, me cambié rápidamente antes de que Godzilla saliera del baño, un pantalón de pijama negro y una sudadera también negra con el logotipo de HIM.
Cuando salió yo ya estaba recostado en aquel sillón, él ni se inmutó a mirarme, todo lo contrario a mí, en cuanto salió no puedo quitarle la mirada de encima, no llevaba playera, ni jeans ni nada más que su bóxer negro y un cigarro entre los labios.
Se metió en su cama con el computador de nuevo, yo pretendía dormir, aunque estaba más despierto que nunca, escuchando sus clics y escrituras del teclado, también escuché que le hablaron mínimo diez veces a su móvil.
Y sus respuestas en todo eran casi lo mismo.
"No pude salir, me jodieron el puto sábado, te cuento luego, sí, bébetelas por mí, fóllatelos por mí, fuma todos los porros que puedas por mí..."
Y miles de cosas más por él.
Después de un rato vi como apagaba el computador y lo ponía en el escritorio, volvió a la cama y se tapó por completo.

lunes, 20 de julio de 2015

In Venere Veritas Capítulo 1

Capítulo uno
-¿De qué lado se perforan los gays? - Le pregunté al tatuado dependiente de aquél lugar. En palabras de mi madre lo que yo estaba a punto de hacer era algo totalmente vulgar y horrible, en palabras de mi padre, algo innecesario y para mí, algo tan banal.
-Del derecho -Dijo esbozando una sonrisa
-Perfórame ese lado entonces-Y le sonreí juguetonamente.
Mi nombre es Dennis, me parece perfecto porque rima con adonis, y no es por presunción pero, lo soy.
Tener un metro con ochenta y siete centímetros de altura, sesenta y tres kilogramos, cabello negro, ojos grises, el mejor cuerpo que verás en tu vida... ¿No me hace uno?
Tengo todo lo que quiero y más.
Edad. La perfecta edad de dieciocho años, soy legal, puedo hacer lo que yo quiera, cuando quiera, con quien quiera y como quiera. Eso implica llegar tarde o simplemente...no llegar a casa.
Dinero. Para comprarme lo que yo quiera, algo innecesario quizá, pero aun así lo puedo tener. Puedo comprar ropa, alcohol, lo que quiera. Mi padre no me reprenderá.
No tengo dinero. ¿Qué? Esa frase no está en mi vocabulario.
Sexo. Siendo como soy, creo que no me podría faltar nunca, pero es eso, sexo, no necesito estúpidas relaciones, los maricas de ahora son tan complicados y estúpidos y yo, bueno, no creo poderle ser fiel a alguien así, ni a nadie en sí.
Pero no por eso me falta el amor, claro el de mis padres, es el único amor que necesito, los demás se pueden ir al diablo.
Popularidad. En el colegio, basta con verme pasar para que hagan casi una reverencia. En los clubs, me gusta algún tío y obviamente sé que le gusto...No tengo forma de perder.
Amigos. Los mejores, se parecen tanto a mí, por eso son lo que son, amigos.
Pero no por eso piensen que estoy tan vacío, me he enamorado pero acabó, así que pensé que no era lo mío y no estaba equivocado.
Lo único malo son las estupideces que tengo que aguantar a veces por parte de mis padres. Sólo a veces.
Como ahora.
-Detente ahí. Gritó una señora de unos cuarenta y tres años, despeinada, con bata de dormir y cara de cansancio. Mi madre.
-¿Por qué?- Pregunté con tono tedioso.
-¿A qué hora te dije que llegaras? - Dijo muy enojada.
-No me dijiste. ¡Qué molesta eres mamá, vengo cansado y solo me jodes!
-Vete a tu cuarto ahora mismo. - Gritó y señaló hacia las escaleras.
-¿A dónde crees que iba? - exclamé con tono burlón al tiempo que subí las escaleras corriendo y cerraba la puerta de madera detrás de mí. Por fin estaba en mi cuarto.
Mi cuarto es un lugar donde sólo llego a dos cosas, a dormir y bueno, a 'dormir' con alguien más.
Cuando reaccioné, que por fortuna seguía siendo sábado, bajé las escaleras y escuché la camioneta de mamá que ya se iba y la alcancé.
-Saldré en la noche.
-No lo harás. -afirmó mientras se acomodaba sus lentes de sol.
-Le dije a papá y me dijo que claro que podía. -mentí.
-Buen intento, pero tu papá no está.
-¿A dónde fue?
-Salió de la ciudad y yo no te dejaré salir, así que no hagas berrinche porque no conseguirás nada después de lo de hace rato.
-Por favor mamá, sólo esta vez, es el cumpleaños de Ramiro, déjame ir. Se enojará si no voy.
-¿Ramiro? ¿El hijo de Inés? Oh, en ese caso sí puedes ir, mi amor. Dile que me salude a su mamá. -Dijo mi mamá alegremente.
Realmente amo a mi mamá, cae tan rápido, si supiera que no me llevo con Ramiro desde hace tres años y que cumple años cada seis meses.
Debo alístame para la noche, aunque me molesta que mi padre no esté en casa. Quería usar su auto, además, mi Jeep tiene un golpe por culpa de un idiota taxista. Siempre tienen la culpa de todo.
-¿Quién y a que viene? Dije frunciendo el ceño.
-¡Te he dicho ya! -Vociferó mi mamá con los ojos cristalinos. No tenía idea por qué estaba así, la llamada de hoy en la mañana la tenía muy alterada. Mamá jamás me grita, me entristece y no entiendo nada de lo que está pasando.
Hoy llamaron por teléfono, contesté yo, era un hombre, preguntó por mamá y eso me pareció un tanto extraño porque mi madre no tiene amigos hombres así que la llamé y la vi palidecer, respiraba con dificultad y me dijo que me fuera a mi cuarto. No entendí nada. Sólo me fui a mi habitación y cerré la puerta.
Me llamo Liam, tengo diecisiete años y vivo con mis padres sin preocupación alguna, adoro estar en casa con ellos, leer un buen libro, escribir, pero sobre todo leer y no ser un tipo hueco sin información alguna. Pienso que si los cuentos de Wilde fuesen una persona sin duda serian el más bello ser que existiría.
La gente cree que por vestir casi siempre de negro de la forma en que lo hago soy un satánico o diabólico. Eses tipo de pensamientos me parecen dignos de personas estúpidas y pre juzgonas.
En mi escuela tengo muchos sobrenombres, se derivan de nombres de vampiros, según porque el color de mi piel es extremadamente blanco, por los ojos grises y profundos que a veces delineo con un marcador negro, por la delgadez de mis manos y cuerpo. Me avergüenza oír ese tipo de descripciones de mí. Es tan embarazoso pero no me fastidia.
-Sólo me has dicho que viene a verme, no quién diablos es y por qué quiere verme a mí si ni siquiera lo conozco. - hablé contrariado y un poco molesto.
-Hijo, él es... -. Pero el timbre de la puerta sonó y no dejó que ella me dijera quién diablos era aquél que le había llamado.
Él entró, ojos grises, cabello castaño oscuro con algunas canas, delgado y alto. Me miró con una especie de curiosidad, fascinación y confusión en el rostro, no entendí nada.
-Hola Liam, ¿Cómo estás? -Dijo tratando de ser amigable.
-Bien - Respondí a secas y volteé a ver a mi madre que estaba callada y apretando los labios para no llorar. Conozco muy bien esa mueca, es la que usa cuando se pelea con mi papá.
-Por lo que veo, eres un poco diferente -murmuró ese estúpido hombre, no se quién sea pero sólo por mirarme de esa forma me molesta. Igual que los demás.
-Depende lo que usted considere como diferente.
-Oh, veo que eres contestón, te pareces a mí en eso.
-Hay miles de personas contestonas en el mundo, ah señor - . Cuando dije esto él se volvió a ver a mi mamá y le dijo. ¿Aún no le has dicho?
-¿No me ha dicho qué? ¿De qué habla? Realmente no entendía nada.
-Liam, soy tu padre. - soltó de golpe.
Abrí los ojos completamente, volteé a ver a mi mamá que esta vez comenzaba a llorar y sin saber porque empecé a sentir mucha pesadez en la cabeza y una inmensa dificultad en mi respiración.
-Miente -susurré con el poco aliento que me quedaba.
-No, hijo.
-No me llame así, no soy su hijo, mi papá está en su oficina, usted no es nadie, déjeme ahora, déjeme, lárguese...
-¡Liam! -Chilló mi madre-. Es cierto, todo lo que te dijo es cierto. Y rompió en llanto.
No sabía qué hacer, me fui corriendo hacia mi habitación pero el brazo de aquel hombre me lo impidió.
-Déjame explicarte, Liam. Yo no sabía que tú existías...eso fue hace tanto tiempo y nunca creí que...
-Bueno, existo, pero eso no importa porque no quiero verlo, usted no es mi padre. Usted prácticamente donó el esperma, no más.
-Mira, Liam, yo he venido aquí para hablar contigo y pasar un tiempo contigo. Sé que ha de ser algo extraño ya que, bueno, no me conoces ni yo a ti pero hablé con tu mamá y ella me dijo que sí, que podíamos empezar una nueva vida, como padre e hijo. Te llevaré a mi casa y conocerás a mis...
-Ni siquiera se atreva a seguir diciendo esa clase de cosas absurdas, yo nunca, escuche bien, nunca iré a su casa y no conoceré a su familia ni nada. No quiero tener nada que ver con usted.
Realmente no sé qué es lo que paso, mi madre enloqueció y prácticamente me obligó a irme con él, un completo desconocido que dice ser mi padre llamado Robert. Sus ojos grises, ni para negarlo, realmente son mis ojos pero aun así estoy molesto, confundido y sobre todo asustado porque no sé qué esperar. Me siento tan incómodo en este auto, con este hombre que intenta platicar conmigo mientras yo sólo quiero oír música.
-Y... ¿Estudias? - preguntó amigable. Trataba de romper el hielo.
-Sí, pero son vacaciones.
-Eso ya lo sé, por eso es que te llevo a mi casa, que ahora es también tuya.
-No lo creo-. Y subí el volumen de mi iPod.
En el camino no hablamos mucho, me contó de sus hijos, de Adrián, un chico de doce años, es juguetón y amable según mi... ¿Padre? y de Dennis, de dieciocho años, me ha dicho que nos llevaremos bien, lo cual realmente espero.
Cerré mis ojos un rato y cuando volví a abrirlos ya estábamos estacionados afuera de una casa, era realmente hermosa, moderna, con un portón realmente grande, balcones, un patio enorme, un porche inmenso donde había dos camionetas más... realmente me deslumbró. Moría por entrar y ver que había en aquella mansión en la cual yo sólo podría vivir en mis sueños.
-Espera aquí-. Me dijo. Asentí con la cabeza. Aún deslumbrado por tantos lujos.
El entró, estuvo ahí por un rato que me parecieron horas, no sé, quizá lo fueron y volvió a la camioneta.
-Entra Liam-. Me dijo con tono apacible.
Asentí y bajé del vehículo, caminé y atravesé el portón de madera. Caminé por el jardín hasta entrar a la casa.
Había una señora ahí, rubia, bien vestida y maquillada, me miraba con curiosidad y una mirada intensa que me perturbaba.
-Hola Liam, soy Annette, la esposa de tu padre-. Esto último lo resaltó un poco, realmente no me importó, no lo considero como tal.
-Mucho gusto-. Dije y extendí la mano.
-Al menos es educado, ¡Dennis, Adrián, bajen!-. Gritó y me sorprendió que lo hiciera pero no le presté más atención, ésta estaba ahora en las sombras que venían bajando de las escaleras.
Un niño rubio con cara pecosa y un poco enrojecida me miró un tanto extrañado, yo supe quién era, me lo acababa de decir mi padre, Adrián, el otro chico, era Dennis, lo supe en cuanto lo vi, era igual a como me lo imaginaba, con facha de cretino, de niño rico, de odioso incontrolable, pero nunca me imaginé que fuera tan hermoso...
Me miró alzando una ceja y me dijo.
-¿Tú quién eres?
No supe que hacer, sentí mi cara enrojecida y voltee a ver a mi papá... ¿En qué momento comencé a llamarlo como tal? Bueno, eso no lo sé.


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Aquí les dejo el primer capítulo de este fic, espero les guste muchísimo. Por favor comenten su opinión para poder seguir mejorando. ¡Nos leemos pronto!