Pasé un momento realmente terrible mientras sentía que todos esperaban una respuesta de mí así que con el poco aliento que me quedaba y casi en un hilo de voz.
-Liam -Respondí e instantáneamente bajé la mirada de nueva cuenta.
-Realmente tu nombre no me importa, lo que quiero saber es qué haces aquí, ¿Vas a trabajar aquí o qué? Esto lo decía mirando a su madre. -No tenía ni idea de quién era yo.
Me quede callado ahí, pasmado y sintiéndome como un idiota, por fortuna mi padre habló esta vez.
-Dennis, él es Liam, es tu hermano -. Yo le sonreí bobamente.
-¿Qué carajo dices? -. Dijo frunciendo el ceño a la vez que yo borraba la estúpida sonrisa de mi rostro.
-No uses ese tono, éste es Liam, es tu medio hermano.
-Sí, buena esa, ahora me largo, voy a salir.
-¡Dennis!
-¿Qué carajo quieres? A la mierda con todo -. Y subió corriendo la puerta azotándola fuertemente.
Me quede aterrado, sin saber qué hacer, quería salir corriendo de ahí y jamás volver.
-Será mejor que hables con él -. Dijo la mamá de Dennis y me miró. - Ven a la cocina, Liam.
La seguí junto con Adrián que me mostró una sonrisa de oreja a oreja.
Entré a la cocina, que era una enorme pieza maestra, del tamaño de mi sala y comedor juntos. Todo era nuevo y en su lugar. Sólo una palabra podría describirla: impecable.
-¿Tienen hambre? -. Dijo la señora.
-No, gracias -. Dije esto en el momento que escuchaba unos estridentes gritos de arriba, era Dennis, no alcanzaba a escuchar bien lo que decía pero estaba seguro que no eran buenas palabras en absoluto.
Muy a pesar de mi insistencia la madre de Dennis, mandó a la señora que trabajaba con ellos a que nos preparase a mí y a Adrián una malteada y waffles mientras ella subía, según ella, tenía jaqueca y la verdad, no era para menos.
Detesto los waffles, pero no quería parecer descortés así que me comí hasta el último pedazo, sintiéndome observado por Adrián.
-¿Qué edad tienes? -. Preguntó amigable
- Diecisiete. ¿Tú?
- Doce, casi trece. Oye... ¿Enserio eres nuestro hermano?
-Eso se dice.
Realmente el pequeño se ganó mi confianza, porque el tiempo se me vino volando, hablamos de todas las cosas que nos interesaban, que eran demasiado parecidas, de caricaturas, comidas, escuela, en fin de todo y cuando podía decir que estaba sintiéndome un poco en confianza, menos estresado de estar ahí como estorbo oí como se abría una puerta del piso segundo.
Por un momento creí que sería Annette, que nos diría que nos durmiéramos y con eso me vino la pregunta.
¿Dónde coño voy a dormir yo? Aunque esa preocupación no duró mucho al ver que estaba equivocado y no era Annette, sino Dennis.
Entró en la cocina, se veía sumamente irritado, frustrado y triste.
Me miró, con desprecio, con asco y con altanería mientras me decía.
-Mira, bastardo, una cosa es que mi padre haya metido la polla donde no debía, otra cosa distinta es que tú seas mi hermano. Bienvenido al infierno, pendejo -. Y salió de la cocina mordiendo una manzana.
Adrián volteo a verme, con la misma sonrisa de siempre y comenzó a bombardearme...
-¿Qué es bastardo? ¿Qué es polla?
Le resumí todo a "palabras que no debes usar", son malas, al menos para mí, pero por lo que veo a Dennis nunca lo reprenden por maldecir.
Después de ese terrible incidente sentí unas terribles ganas de llorar y lo hubiese hecho a no ser porque mi padre entró a la cocina, se veía cansado.
-Hijo -. Ambos volteamos y él sonrió. - Vayan a dormir.
Lo miré interrogante.
-Ah, claro, Liam, dormirás con Dennis.
-Querrás decir con Adrián -.Me atreví a decirle.
-No hijo, será con Dennis, mira te diré algo, cuando Adrián nació, él parecía odiarle, pero con el paso del tiempo comenzó a quererlo y mira ahora, se llevan de maravilla, lo mismo puede suceder con ustedes dos y por eso vas a dormir ahí con él, tiene un sillón que se convierte en cama y puedes dormir ahí, aunque si lo prefieres, que él se vaya al sillón, aunque es también cómodo, lo sé porque he dormido ahí una que otra vez, cuando Annette se enoja conmigo.
Realmente no necesitaba tanta información y lo de la gran relación de Adrián y Dennis, yo lo dudaba mucho, así como nuestra futura relación fraternal. Además de su idea de 'con el tiempo y eso de juntarnos para llevarnos mejor' me pareció irracional, sin embargo no le tomé importancia, nada me podía pasar, a menos de ser brutalmente asesinado, pero lo dudo...
Subí detrás de mi padre las escaleras de madera que había, pisando con cuidado, y mirando todo alrededor, era una casa realmente hermosa, tanto que me pareció sumamente extraño que no tuviesen un cuarto para las visitas, pero no importó, antes de que dejara de pensar mi papá ya tenía la perilla en la puerta de cuarto que obviamente era de Dennis, lo decía en la puerta junto con un divertido letrero que tenía la cara de su hermano encerrado en un círculo y tachonado. Reí para mis adentros. Sí, se llevan de maravilla pensé.
Mi papá abrió la puerta, Dennis estaba sobre su cama escribiendo en su laptop, ni siquiera nos miró. Sólo dijo:
-Lárgate, estoy viendo pornografía.
-¡Dennis! -. Bufó molesto mi padre.
-Ah, eres tú, creí que eras Adrián. Estaba leyendo -. Y cerró la computadora.
Vine a indicarle a Liam dónde dormir, ahora ya lo hice así que me voy. -Dijo el maldito, prácticamente me aventó dentro del cuarto, cerró la puerta y se fue.
Suspiré.
-Cállate -. Me dijo con la cortesía nula que había en él.
-No he hablado.
-Y eso que acabas de hacer ¿Qué es eh? Gilipollas.
-Lo siento.
-He dicho que cierres la puta boca.
No dije nada, no me moví, permanecí inmóvil ahí, pegado a la puerta, mirando el piso y aferrándome a mi mochila.
-Mi papá dijo que dormirías aquí, así que cuando quieras. No estés parado ahí como pendejo.
-¿Dónde me duermo?
- Ese no es asunto mío, yo me voy a mi cama -. Lo vi como abría uno de sus cajones y sacaba su cepillo dental y una cajetilla de cigarros, después se metió a su baño ahí mismo en la habitación, dejándome ahí, como un tonto aún, sin saber qué carajo hacer.
Me acerque al sillón del que mi padre había hablado y puse ahí mi mochila, me cambié rápidamente antes de que Godzilla saliera del baño, un pantalón de pijama negro y una sudadera también negra con el logotipo de HIM.
Cuando salió yo ya estaba recostado en aquel sillón, él ni se inmutó a mirarme, todo lo contrario a mí, en cuanto salió no puedo quitarle la mirada de encima, no llevaba playera, ni jeans ni nada más que su bóxer negro y un cigarro entre los labios.
Se metió en su cama con el computador de nuevo, yo pretendía dormir, aunque estaba más despierto que nunca, escuchando sus clics y escrituras del teclado, también escuché que le hablaron mínimo diez veces a su móvil.
Y sus respuestas en todo eran casi lo mismo.
"No pude salir, me jodieron el puto sábado, te cuento luego, sí, bébetelas por mí, fóllatelos por mí, fuma todos los porros que puedas por mí..."
Y miles de cosas más por él.
Después de un rato vi como apagaba el computador y lo ponía en el escritorio, volvió a la cama y se tapó por completo.
No hay comentarios.:
Publicar un comentario