lunes, 20 de julio de 2015

In Venere Veritas Capítulo 1

Capítulo uno
-¿De qué lado se perforan los gays? - Le pregunté al tatuado dependiente de aquél lugar. En palabras de mi madre lo que yo estaba a punto de hacer era algo totalmente vulgar y horrible, en palabras de mi padre, algo innecesario y para mí, algo tan banal.
-Del derecho -Dijo esbozando una sonrisa
-Perfórame ese lado entonces-Y le sonreí juguetonamente.
Mi nombre es Dennis, me parece perfecto porque rima con adonis, y no es por presunción pero, lo soy.
Tener un metro con ochenta y siete centímetros de altura, sesenta y tres kilogramos, cabello negro, ojos grises, el mejor cuerpo que verás en tu vida... ¿No me hace uno?
Tengo todo lo que quiero y más.
Edad. La perfecta edad de dieciocho años, soy legal, puedo hacer lo que yo quiera, cuando quiera, con quien quiera y como quiera. Eso implica llegar tarde o simplemente...no llegar a casa.
Dinero. Para comprarme lo que yo quiera, algo innecesario quizá, pero aun así lo puedo tener. Puedo comprar ropa, alcohol, lo que quiera. Mi padre no me reprenderá.
No tengo dinero. ¿Qué? Esa frase no está en mi vocabulario.
Sexo. Siendo como soy, creo que no me podría faltar nunca, pero es eso, sexo, no necesito estúpidas relaciones, los maricas de ahora son tan complicados y estúpidos y yo, bueno, no creo poderle ser fiel a alguien así, ni a nadie en sí.
Pero no por eso me falta el amor, claro el de mis padres, es el único amor que necesito, los demás se pueden ir al diablo.
Popularidad. En el colegio, basta con verme pasar para que hagan casi una reverencia. En los clubs, me gusta algún tío y obviamente sé que le gusto...No tengo forma de perder.
Amigos. Los mejores, se parecen tanto a mí, por eso son lo que son, amigos.
Pero no por eso piensen que estoy tan vacío, me he enamorado pero acabó, así que pensé que no era lo mío y no estaba equivocado.
Lo único malo son las estupideces que tengo que aguantar a veces por parte de mis padres. Sólo a veces.
Como ahora.
-Detente ahí. Gritó una señora de unos cuarenta y tres años, despeinada, con bata de dormir y cara de cansancio. Mi madre.
-¿Por qué?- Pregunté con tono tedioso.
-¿A qué hora te dije que llegaras? - Dijo muy enojada.
-No me dijiste. ¡Qué molesta eres mamá, vengo cansado y solo me jodes!
-Vete a tu cuarto ahora mismo. - Gritó y señaló hacia las escaleras.
-¿A dónde crees que iba? - exclamé con tono burlón al tiempo que subí las escaleras corriendo y cerraba la puerta de madera detrás de mí. Por fin estaba en mi cuarto.
Mi cuarto es un lugar donde sólo llego a dos cosas, a dormir y bueno, a 'dormir' con alguien más.
Cuando reaccioné, que por fortuna seguía siendo sábado, bajé las escaleras y escuché la camioneta de mamá que ya se iba y la alcancé.
-Saldré en la noche.
-No lo harás. -afirmó mientras se acomodaba sus lentes de sol.
-Le dije a papá y me dijo que claro que podía. -mentí.
-Buen intento, pero tu papá no está.
-¿A dónde fue?
-Salió de la ciudad y yo no te dejaré salir, así que no hagas berrinche porque no conseguirás nada después de lo de hace rato.
-Por favor mamá, sólo esta vez, es el cumpleaños de Ramiro, déjame ir. Se enojará si no voy.
-¿Ramiro? ¿El hijo de Inés? Oh, en ese caso sí puedes ir, mi amor. Dile que me salude a su mamá. -Dijo mi mamá alegremente.
Realmente amo a mi mamá, cae tan rápido, si supiera que no me llevo con Ramiro desde hace tres años y que cumple años cada seis meses.
Debo alístame para la noche, aunque me molesta que mi padre no esté en casa. Quería usar su auto, además, mi Jeep tiene un golpe por culpa de un idiota taxista. Siempre tienen la culpa de todo.
-¿Quién y a que viene? Dije frunciendo el ceño.
-¡Te he dicho ya! -Vociferó mi mamá con los ojos cristalinos. No tenía idea por qué estaba así, la llamada de hoy en la mañana la tenía muy alterada. Mamá jamás me grita, me entristece y no entiendo nada de lo que está pasando.
Hoy llamaron por teléfono, contesté yo, era un hombre, preguntó por mamá y eso me pareció un tanto extraño porque mi madre no tiene amigos hombres así que la llamé y la vi palidecer, respiraba con dificultad y me dijo que me fuera a mi cuarto. No entendí nada. Sólo me fui a mi habitación y cerré la puerta.
Me llamo Liam, tengo diecisiete años y vivo con mis padres sin preocupación alguna, adoro estar en casa con ellos, leer un buen libro, escribir, pero sobre todo leer y no ser un tipo hueco sin información alguna. Pienso que si los cuentos de Wilde fuesen una persona sin duda serian el más bello ser que existiría.
La gente cree que por vestir casi siempre de negro de la forma en que lo hago soy un satánico o diabólico. Eses tipo de pensamientos me parecen dignos de personas estúpidas y pre juzgonas.
En mi escuela tengo muchos sobrenombres, se derivan de nombres de vampiros, según porque el color de mi piel es extremadamente blanco, por los ojos grises y profundos que a veces delineo con un marcador negro, por la delgadez de mis manos y cuerpo. Me avergüenza oír ese tipo de descripciones de mí. Es tan embarazoso pero no me fastidia.
-Sólo me has dicho que viene a verme, no quién diablos es y por qué quiere verme a mí si ni siquiera lo conozco. - hablé contrariado y un poco molesto.
-Hijo, él es... -. Pero el timbre de la puerta sonó y no dejó que ella me dijera quién diablos era aquél que le había llamado.
Él entró, ojos grises, cabello castaño oscuro con algunas canas, delgado y alto. Me miró con una especie de curiosidad, fascinación y confusión en el rostro, no entendí nada.
-Hola Liam, ¿Cómo estás? -Dijo tratando de ser amigable.
-Bien - Respondí a secas y volteé a ver a mi madre que estaba callada y apretando los labios para no llorar. Conozco muy bien esa mueca, es la que usa cuando se pelea con mi papá.
-Por lo que veo, eres un poco diferente -murmuró ese estúpido hombre, no se quién sea pero sólo por mirarme de esa forma me molesta. Igual que los demás.
-Depende lo que usted considere como diferente.
-Oh, veo que eres contestón, te pareces a mí en eso.
-Hay miles de personas contestonas en el mundo, ah señor - . Cuando dije esto él se volvió a ver a mi mamá y le dijo. ¿Aún no le has dicho?
-¿No me ha dicho qué? ¿De qué habla? Realmente no entendía nada.
-Liam, soy tu padre. - soltó de golpe.
Abrí los ojos completamente, volteé a ver a mi mamá que esta vez comenzaba a llorar y sin saber porque empecé a sentir mucha pesadez en la cabeza y una inmensa dificultad en mi respiración.
-Miente -susurré con el poco aliento que me quedaba.
-No, hijo.
-No me llame así, no soy su hijo, mi papá está en su oficina, usted no es nadie, déjeme ahora, déjeme, lárguese...
-¡Liam! -Chilló mi madre-. Es cierto, todo lo que te dijo es cierto. Y rompió en llanto.
No sabía qué hacer, me fui corriendo hacia mi habitación pero el brazo de aquel hombre me lo impidió.
-Déjame explicarte, Liam. Yo no sabía que tú existías...eso fue hace tanto tiempo y nunca creí que...
-Bueno, existo, pero eso no importa porque no quiero verlo, usted no es mi padre. Usted prácticamente donó el esperma, no más.
-Mira, Liam, yo he venido aquí para hablar contigo y pasar un tiempo contigo. Sé que ha de ser algo extraño ya que, bueno, no me conoces ni yo a ti pero hablé con tu mamá y ella me dijo que sí, que podíamos empezar una nueva vida, como padre e hijo. Te llevaré a mi casa y conocerás a mis...
-Ni siquiera se atreva a seguir diciendo esa clase de cosas absurdas, yo nunca, escuche bien, nunca iré a su casa y no conoceré a su familia ni nada. No quiero tener nada que ver con usted.
Realmente no sé qué es lo que paso, mi madre enloqueció y prácticamente me obligó a irme con él, un completo desconocido que dice ser mi padre llamado Robert. Sus ojos grises, ni para negarlo, realmente son mis ojos pero aun así estoy molesto, confundido y sobre todo asustado porque no sé qué esperar. Me siento tan incómodo en este auto, con este hombre que intenta platicar conmigo mientras yo sólo quiero oír música.
-Y... ¿Estudias? - preguntó amigable. Trataba de romper el hielo.
-Sí, pero son vacaciones.
-Eso ya lo sé, por eso es que te llevo a mi casa, que ahora es también tuya.
-No lo creo-. Y subí el volumen de mi iPod.
En el camino no hablamos mucho, me contó de sus hijos, de Adrián, un chico de doce años, es juguetón y amable según mi... ¿Padre? y de Dennis, de dieciocho años, me ha dicho que nos llevaremos bien, lo cual realmente espero.
Cerré mis ojos un rato y cuando volví a abrirlos ya estábamos estacionados afuera de una casa, era realmente hermosa, moderna, con un portón realmente grande, balcones, un patio enorme, un porche inmenso donde había dos camionetas más... realmente me deslumbró. Moría por entrar y ver que había en aquella mansión en la cual yo sólo podría vivir en mis sueños.
-Espera aquí-. Me dijo. Asentí con la cabeza. Aún deslumbrado por tantos lujos.
El entró, estuvo ahí por un rato que me parecieron horas, no sé, quizá lo fueron y volvió a la camioneta.
-Entra Liam-. Me dijo con tono apacible.
Asentí y bajé del vehículo, caminé y atravesé el portón de madera. Caminé por el jardín hasta entrar a la casa.
Había una señora ahí, rubia, bien vestida y maquillada, me miraba con curiosidad y una mirada intensa que me perturbaba.
-Hola Liam, soy Annette, la esposa de tu padre-. Esto último lo resaltó un poco, realmente no me importó, no lo considero como tal.
-Mucho gusto-. Dije y extendí la mano.
-Al menos es educado, ¡Dennis, Adrián, bajen!-. Gritó y me sorprendió que lo hiciera pero no le presté más atención, ésta estaba ahora en las sombras que venían bajando de las escaleras.
Un niño rubio con cara pecosa y un poco enrojecida me miró un tanto extrañado, yo supe quién era, me lo acababa de decir mi padre, Adrián, el otro chico, era Dennis, lo supe en cuanto lo vi, era igual a como me lo imaginaba, con facha de cretino, de niño rico, de odioso incontrolable, pero nunca me imaginé que fuera tan hermoso...
Me miró alzando una ceja y me dijo.
-¿Tú quién eres?
No supe que hacer, sentí mi cara enrojecida y voltee a ver a mi papá... ¿En qué momento comencé a llamarlo como tal? Bueno, eso no lo sé.


~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~
Aquí les dejo el primer capítulo de este fic, espero les guste muchísimo. Por favor comenten su opinión para poder seguir mejorando. ¡Nos leemos pronto!

No hay comentarios.:

Publicar un comentario